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Domingo, 20 Julio 2014 00:24

FLOK Society. La potencia de un proyecto

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Todos quienes estamos ligados al activismo por el software, la cultura y el conocimiento libre, en América Latina, hemos conocido o tenido noticias del proyecto FLOK Society que se implementa actualmente en Ecuador. En nuestro caso, al toparnos con su web oficial y luego encontrar y analizar el documento base de su creación, miramos muy positivamente su implementación, por varios motivos que explicaremos en lo que sigue.

Todos quienes estamos ligados al activismo por el software, la cultura y el conocimiento libre, en América Latina, hemos conocido o tenido noticias del proyecto FLOK Society que se implementa actualmente en Ecuador. En nuestro caso, al toparnos con su web oficial(1) y luego encontrar y analizar el documento base de su creación(2), miramos muy positivamente su implementación, por varios motivos que explicaremos en lo que sigue.

En la actualidad, a poco más de medio año de su inicio, el proyecto no ha pasado inadvertido en nuestros países, e incluso a nivel más global. Blogs, autores y medios de comunicación hablan de él, y de las altas expectativas que ofrece. Y al mismo tiempo, para decirlo rápidamente, no obstante que es prematuro sacar conclusiones sobre su éxito o fracaso, ya existen flujos de información y acciones que buscan destruirlo.

Por los motivos que nos hicieron valorar y promover inicialmente este proyecto, y, al mismo tiempo, por la utilización sesgada de argumentos de crítica destructiva que se están empleando, que se pueden leer en Internet, nos parece necesario entregar elementos para la información-reflexión, y contribuir a un debate que muy probablemente sea más beneficioso que improductivo, si este se hace con altura de miras y el respeto que se merecen todos los involucrados.

Dos elementos están a la base de la potencia de este proyecto. El enfoque teórico-metodologico y los actores involucrados en su creación e impulso. Otro elemento adicional, que es clave, es el propio contexto en el que emerge, del que también debemos hacernos cargo.

Desde el punto de vista teórico-metodológico, FLOK Society surge con la apuesta de una imbricación entre una perspectiva de saber ancestral, del pueblo originario al que va dirigido, con conceptos avanzados de apropiación de tecnologías digitales y la ética hacker. Esto es, la "recuperación" y uso de una cosmogonía originaria viva, puesta en diálogo con una forma particular de entender y asumir la era de la información y la sociedad red: "El sumak yachay (buen conocer), simboliza la aspiración a la armonía con la pachamama del conocimiento. Knowledge society (...) hace referencia a la sociedad del conocimiento global como hábitat de los procesos de cambio productivo en Ecuador. El procomún abierto declina la nueva matriz productiva y sus valores de lo común como fundamento de riqueza colectiva y lo abierto como condición del desarrollo colaborativo del empoderamiento social."(3)

Como se puede leer, no se trata del típico proyecto de "alfabetización digital" del que América Latina es objeto constantemente, en el que, en el mejor de los casos se asume como "una tecnología sin ideología" una tecnología "neutra". "La persona sabe usar word, lo que escriba depende de ella". Todos sabemos que la tecnología conlleva política e ideología. Todos sabemos que en la tecnología hay una episteme, querámoslo o no. En el caso de FLOK Society, este tema no se elude, por cuanto se reconoce una parcialidad, un punto de vista. No obstante, se posiciona y se imbrica con el saber ancestral, se considera y se pone en una interacción que no es de transformación de la cultura originaria, por el contrario, es de diálogo, de acercamiento en los elementos comunes, afines y potenciadores los unos con los otros, donde la variable independiente es la propia cosmogonía originaria. En otras palabras, en el proyecto FLOK podemos hablar de una endoculturación o incluso de "apropiación cultural activa" más no de una aculturación, al menos en su formulación.

Y esto es así, dicho sea de paso, por cuanto los elementos teórico-metodológicos de la cultura hacker están en real consonancia con diversos modelos socioculturales de diversos pueblos originarios de américa latina, y/o, pueden ser adaptados o asimilados por ellas, sin perder su propia especificidad.(4) La cultura hacker, desde nuestro punto de vista, es la que mejor sintetiza una forma "revolucionaria" de asumir y actuar en la actual sociedad red, si consideramos el "modelo productivo del copyleft" visto desde una perspectiva global(5).

Esta imbricación queda de manifiesto aquí: "Nos encontramos, en definitiva, con el antagonismo constituyente que ha definido la revolución ciudadana del buen vivir en el ámbito del conocimiento y sus soportes cibernéticos: una herencia e imposición colonialista global que imprime un individualismo cognitivo basado en el consumo y transacción del saber en la forma de la propiedad intelectual. A esta herencia se enfrentan, por un lado, las tradiciones indígenas originarias del yachay, de (re)producción de saberes comunitarios y, por otro, las nuevas formas de colaboración del procomún digital de la cultura y la ética hacker. Resuenan los principios de reciprocidad (randi-randi) y organización del trabajo comunitario (maki-maki) en lo que podríamos llamar una Pacha Mama digital del conocimiento (el commons del general intellect)".(6)

Es evidente que en esto hay una decisión de compartir-transferir "las nuevas formas de colaboración del procomún digital". Hay una confianza de que ese patrimonio de conocimiento es un elemento positivo y necesario para la población a la que se dirige el proyecto. En ese sentido, siempre cabrá la crítica respecto de que la tecnología e Internet son elementos exógenos que pueden dañar las microsociedades. De que estamos "interviniendo" una comunidad que no necesita de estos elementos de "tecnología occidental". El discurso antitecnológico siempre tiene muchos adeptos y fundamentaciones. ¿Frente a esto qué se puede decir? Es una discusión bastante inútil, ya que finalmente esa perspectiva termina por promover el enclaustramiento y atrincheramiento de la "comunidad afectada", la que finalmente - a la corta o a la larga - termina siendo una presa fácil de la globalización capitalista. Así ha ocurrido históricamente. En América Latina se han extinguido cientos de comunidades originarias. Y esto pasa a todo nivel, y en todos los continentes.(7)

Por el contrario. Si observamos la experiencia del pueblo mapuche, que luego de 500 años de resistencia continúan vivos y en plena y abierta lucha política, con su cosmovisión bastante intacta (8), no obstante de haber incorporado elementos de la cultura "winka", desenvolviéndose bastante bien en la sociedad neoliberal actual, y además en Chile, que es extrema, las opiniones debieran estar al menos divididas. Abundan los ejemplos de comunidades originarias que la civilización occidental ha arrasado, pero también abundan las experiencias de comunidades extinguidas por el hecho de no poder sobrellevar el choque cultural connatural a la mundialización por la que atravesamos.

En esa línea, y admitiendo la existencia de un espacio político y teórico que hace válida la discusión y los disensos, cuando cruzamos esta problemática con la problemática del software la cultura y el conocimiento libres, se hace un tanto más compleja, por cuanto al ser el derrotero de los activistas del conocimiento libre la difusión, uso y acceso universal, mal podríamos estar poniendo obstáculos para que esto no sea aplicable en "pueblos originarios no occidentales". En otras palabras, no podríamos promover por ejemplo, "el uso del software libre en los municipios del país, con excepción de aquellos municipios que tienen mayoría de población indígena". Sería extraño.

Para nosotros - y la cultura hacker en general - esto es particularmente evidente, ya que desde el principio hemos construido una visión optimista del conocimiento común y abierto que podemos transmitir por medios telemáticos. Ya lo decía Castell: "La era de la información es nuestra era... la revolución tecnológica y la sociedad red son dos fenómenos concomitantes más no causantes el uno del otro". Es más, en relación con Internet y el ciberespacio, podemos mirar incluso con cierta desconfianza a algunas personalidades que se encargan de relevar la condición de Internet como "ambiente inseguro controlado por el imperio, sus aliados y sus corporaciones". Para nosotros es un territorio de lucha, un espacio para el intercambio de subjetividades en función del avance paulatino hacia una conciencia global, aún cuando por ahora sea el espacio ideal para el espionaje. Recordemos que McLuhan - antes de Internet - habló del advenimiento del mundo como una aldea, por la cercanía que nos ofrece la comunicación electrónica y que esa cercanía nos permitiría un mayor conocimiento del otro y por tanto, una posibilidad infinitamente mayor que antes de entender al otro y lograr con ello una acción colectiva o común. Desde la cultura hacker, nuestra confianza política en la sociedad en red no ha sido mermada, a pesar del discurso oficial y extraoficial de ser un territorio hostil para las luchas sociales. La historia reciente de Internet ha demostrado lo contrario.

Por otro lado, la necesidad de incorporar la subjetividad de pueblos originarios en lo que llamamos el ciberespacio, más que un salvataje de esos pueblos, para que "puedan adecuarse a los nuevos tiempos", es un salvataje a nosotros mismos. Somos nosotros los que necesitamos interactuar con la subjetividad de cientos de pueblos originarios de LATAM ya que sabemos que ellos han resuelto una serie de temas que nosotros no hemos podido resolver. Por lo pronto, la relación hombre-naturaleza, ni más ni menos. Son esas costumbres, hábitos y formas de vida las que necesitamos conocer los latinoamericanos para poder ampliar y mejorar nuestra propia cosmovisión que está en construcción actualmente. Esa es una mirada al revés de la mirada típica del antropólogo de izquierda. Somos nosotros los que debemos cambiar, somos nosotros los que necesitamos de su ayuda e incorporar aspectos de su cultura en nuestra cotidianeidad. Esa es la esperanza implícita de FLOK Society. Podemos leer con alegría lo maravillados que están los autores del documento fundacional con esa naturaleza originaria que se "conecta" con su práctica de vida actual, en resistencia, y la suscripción feliz que hacen de sus conceptos, que pasan a ser ahora parte de un acervo común disponible para todos nosotros. Sólo dos preguntas: ¿Qué significaba, antes de FLOK, para muchos de nosotros - no ecuatorianos o quechuas - la noción de sumak kawsay?. ¿Qué significa, para el futuro de América Latina, el encuentro y maridaje con la noción de "sumak yachay"?.

Lo anterior nos da pié para pasar al segundo elemento que nos hizo confiar y creer en el proyecto FLOK Society: los actores involucrados en su creación e impulso.

Hoy sabemos que en este momento hay muchas personas participando y apoyando el proyecto. En este punto nos referiremos solo a los creadores que suscriben el documento fundacional. Y para que este tema deje de ser un argumento de detractores, se hace necesario hablar con nombres y apellidos. Daniel Vásquez y Xabier Barandiarán son dos hackers luchadores, que pasaron toda la década del 2000 organizando hackmeetings, apoyando hacklabs, hablando desde autores colectivos con nombres ficticios desprendiéndose de todo ego, debatiendo en foros, apoyando iniciativas de software y hardware libres, participando junto a muchos de nosotros en el movimiento hacker, contra las políticas internacionales del capitalismo cognitivo, reflexionando sobre el avance del procomún, inventando conceptos, desarrollando "distros" para el "hacktivismo tecnopolítico", enfrentándose a la policía en desalojos de casas okupa, dando soporte técnico a comunidades que lo requerían, desarrollando teoría al mayor nivel académico, apostando siempre por la autonomía, la autogestión, etc. etc. etc. Daniel y Xabier son dos miembros ilustres del movimiento hacker y lo podemos decir sin ningún complejo: es un lujo para América Latina que ambos estén trabajando en un proyecto, en nuestro continente. Daniel es de Madrid y Xabier del país Vasco.

Queremos señalar que esto lo decimos nosotros, a pesar de nuestro acérrimo latinoamericanismo. Todos quienes nos conocen saben que hemos sido defensores de LATAM y la gran mayoría de nuestras iniciativas las hemos contextualizado en el continente americano: hemos hablado siempre de la necesidad de conformar el ciberespacio indo-afro-latinoamericano-caribeño, descartando incluso la participación de "españoles" en nuestras actividades. Hemos escrito, hablado y enjuiciado a corporaciones españolas y al propio Estado Español. Además lo vivimos en carne propia, ya que ellos controlan en Chile, entre otras cosas, el agua y las comunicaciones. ¿Y porqué esto no aplica en el caso de Xabier y Daniel?. Porque el concepto de nacionalidad no se superpone al concepto de persona humana, sobre todo desde la cultura hacker. Y particularmente, desde quienes creemos que la división de nacionalidades es un fenómeno histórico, más no connatural al ser humano. Y como todo fenómeno histórico, en vías de desaparecer. Si utilizamos el escenario de latinoamérica como ámbito de preocupación debe ser entendido operacionalmente, ya que sabemos que finalmente nuestra preocupación final es el mundo como un todo. Además, hemos visto en los últimos años cómo viven y como son pisoteados los ciudadanos españoles, con leyes abominables que ni siquiera en nuestros países se han podido promulgar. Y hemos visto también como han luchado y luchan en contra de gobiernos que a pesar de la posible alternancia, siguen el mismo libreto de los poderosos, de los enemigos de los de abajo, sean del hemisferio que sean.

La confianza en Xabier y Daniel nos motivó a invitarlos a Chile a compartir con el grupo de hackers que habíamos constituido, y en un auditorio abarrotado de personas, en la Universidad ARCIS de Chile, Xabier y Daniel dieron sólidas charlas sobre el copyleft, la autonomía, la libertad del conocimiento, la necesidad del empoderamiento tecnológico para mejorar nuestras formas de lucha por la libertad del ciberespacio. Mismos argumentos y conceptos, aunque tal vez menos desarrollados, que los plasmados en la fundamentación del documento de FLOK Society. Esa visita fue el año 2006, año en que tal vez muchos de los actuales críticos destructores daban sus primeros pasos en esto del mundo del software libre o Internet. En aquella oportunidad, ellos eligieron dormir en la casa okupa "repúblicka 550", amenazada de desalojo por el primer gobierno de Bachelet. Nunca pensamos que eran personas perfectas, pero sí pensamos que eran dignas de todo nuestro respeto. Jamás nos preocupamos de su nacionalidad ya que todos sabemos que cuando nos encontramos en la misma trinchera, la nacionalidad es lo que menos interesa, cuando la lucha es honesta.

Por estos motivo, leer sus nombres y sus propuestas en un proyecto aprobado, en Ecuador, no es más que una victoria, no de ellos, no de algún país, es la victoria del movimiento hacktivista que por fin ha sido considerado en algún lugar del mundo, en una acción política que no sea el underground de las okupas en resistencia y los parajes invisibles de la ciudad neoliberal. Que por más orgullo que nos confiera, su impacto político dista mucho del que necesitamos hoy, el tiempo en que se juega el futuro de la sociedad de la información, particularmente en América Latina. Leer sus nombres, por su experiencia de vida y opción política, es por tanto una garantía de idoneidad para establecer un diálogo honesto y entre pares, entre la cultura hacker y un pueblo originario de nuestro continente.

Cabe señalar que no obstante que el proyecto FLOK es impulsado desde espacios institucionales, jamás se debe abandonar la construcción desde abajo, la acción y relación autónoma de la sociedad civil, la mirada sur-sur, y la mirada pueblo-pueblo. Esto es para nosotros algo básico e intransable y estamos seguros que también lo es para los creradores del proyecto FLOK.

Este último párrafo nos da pié para comentar un aspecto, no menor, de esta problemática: el escenario en el que el proyecto FLOK Society debe desenvolverse.

Todos quienes bordeamos los 50 hemos sido testigos (y en algunos casos protagonistas) de la historia reciente de Latinoamérica, y a la vez, de los albores de Internet y la conformación de la sociedad red. Hay muchas cosas que se pueden decir sobre esto, pero hay que convenir que la formación de la sociedad red no coincide con un modelo de gobierno. Es decir, no debemos a un modelo de gobierno en particular la formación de la sociedad-red. La sociedad-red emerge transversal, pasando por encima de todo tipo de proyectos políticos y formas de gobernar. El mundo hacker no pidió permiso a nadie para transformar el sistema de redes computacionales en un espacio de comunicación e intercambio de subjetividades humanas. La política y los políticos han debido adecuarse a las transformaciones sociales políticas y culturales que este fenómeno ha traído a nuestras sociedades y nuestras culturas. Lo propio ha ocurrido con el stablishment y, también, con el mercado.

Desde ese punto de vista, la instalación de un proyecto como FLOK, en Ecuador, que como dijimos se basa en el acumulado simbólico de la cultura hacker supranacional, no debe ser evaluado según la situación y proyecto político de un gobierno que lo cobija. Si bien FLOK presenta objetivos nacionales trazados por un gobierno, esto no es más que un dato de la causa, ya que son varios los factores que intervienen para su concreción. Podríamos decir que uno de los objetivos políticos fundamentales de FLOK es el cambio de la matriz productiva, pero también lo es el contribuir al empoderamiento tecnológico de las comunidades, para que accedan a diferentes herramientas digitales. En ese sentido, por razones de lucha política, es probable que el cambio de matriz productiva pueda llevar más tiempo de lo presupuestado, o incluso jamas se logre... pero el empoderamiento tecnológico comunitario debiera ser un proceso irreversible, constante y en crecimiento. En este último caso, no podríamos considerar a FLOK como un proyecto fracasado.

Pensamos que FLOK se trata de un embrión que ha buscado un capullo para fecundar su potencia transformadora, la misma que dió origen a las redes sociales mundiales. Y este embrión, hoy se ha conectado con una cultura ancestral que tiene potencia de pasado, presente y futuro, por su particular visión del mundo de la vida. Desde cierto punto de vista, es un proceso autónomo que tiene su propio tiempo político, y está al margen de los vaivenes del gobierno nacional.

En un plano más contingente, sin hilar muy fino, hoy sabemos que en América Latina han ganado el gobierno algunos proyectos de corte similar. En un nivel, que es el que vamos a comentar acá, se encuentran Venezuela, Bolivia y Ecuador, con gobiernos que aparecen como "revoluciones", que de alguna manera han logrado mantener a raya a la “oposición", han sorteado campañas electorales, han controlado sus parlamentos e incluso han cambiado sus constituciones. Se han debido mover en el contexto de la "democracia burguesa" sin contar con el poder del Estado, visto esto desde la teoría clásica. El común denominador es que han debido gobernar dejando de lado algunas reformas más profundas y en la práctica, han asumido un modelo desarrollista o de capitalismo de Estado, obteniendo con ello detractores de derecha y de izquierda, pero han podido mantener un equilibrio en la correlación de fuerzas en la problemática política al interior de cada país.

Efectivamente, estos gobiernos, cual más cual menos, han implementado políticas atípicas, donde se mezclan varios elementos de "modos de gobierno" que valoramos - desde la ciencia política -  como negativos, alternándose en parte algo de populismo, caudillismo, autoritarismo, democracia representacional, clientelismo, marketing comunicacional, entre otros fenómenos que no gustan a la intelectualidad de latinoamérica. Algunos de estos sesgos son injustificados y otros tal vez justificados, según la problemática interna de cada país. Recordemos la concentración del poder comunicacional y los abusos de las oligarquías locales, que son muy fuertes y muy decididas en latam, y el propio accionar del Departamento de Estado de USA.

Desde esa perspectiva, al menos para nosotros, no se trata de gobiernos que cuenten con procesos revolucionarios "inmaculados", tal y como la teoría podría decirnos que se deben implantar. Efectivamente hay una tendencia política actual y vigente que despliega un modelo mucho más contemporáneo, desde la izquierda, que dice relación con los procesos sociales desde abajo, muy vinculado a movimientos sociales, con una participación decidida de las “bases sociales”, que incluso podría tener mucha más afinidad con la cultura hacker. Lo concreto, es que esa política aún es muy joven para obtener victorias a través de la democracia electoral o de procesos de lucha social desde abajo. Gobiernos como el de Ecuador, es lo que se ha obtenido en la actual coyuntura, pero si miramos el proceso, no debiera sorprendernos su avance y su profundización. Esto es así, si miramos la historia en un corte de largo plazo. En América Latina, los procesos más radicales se aproximan por oleadas, y suponemos que este tiempo no debiera ser tan distinto, a medida que aumenta la masa crítica con conciencia social y política, por los nuevos cambios.

Esto último nos da la posibilidad, sin caer el la postura reformista tradicional, de ver a un gobierno como el de Ecuador como "mal menor" sobre todo si lo comparamos con gobiernos como el de Bachelet en Chile, que claramente no se trata de un mal menor - desde esta lógica - sino de una manera distinta de gobernar para el neoliberalismo. El mal menor es evidente cuando pensamos, por ejemplo, en la política de relaciones internacionales y la contribución de Ecuador al mundo multipolar que necesitamos. Y el mal menor también lo observamos cuando ese mismo gobierno aprueba e intenta implementar un proyecto como FLOK.

Es evidente que de inmediato nos surge la idea de "estamos cansados con lo del mal menor" "debemos luchar por lo que consideramos el bien mayor". El problema es que, en este caso, hay una variable que juega en contra: el tiempo. Ya que resulta que es hoy que necesitamos rechazar, criticar y desahuciar el Acuerdo TPP. Es en estos años que se está definiendo el futuro de la sociedad de la información y el conocimiento, es hoy cuando a través de los acuerdos de libre comercio se hipoteca el futuro de los países, por esto de la propiedad intelectual, las patentes y el patrimonio de la biodiversidad. Por su puesto que esto es debatible política y teóricamente, pero desde la lógica de la política vista en sentido restringido, es lo único que podemos hacer. Que a pesar de todo, tengamos a Ecuador como paladín de conocimiento libre, pese a todas las incoherencias y a todo lo contradictorio que pueda existir en el seno de su mismo gobierno. Lo importante es que estamos creando conciencia en ese y otros países, de la importancia del tema. De la necesidad de hacerse cargo de esta problemática a nivel de país. Algo que nosotros hemos llamado la política del Buen Resistir. 

Volviendo a FLOK, el punto es: ¿Cómo se maneja un proyecto como FLOK, en un escenario como el del actual gobierno de Ecuador?. Y la respuesta es: políticamente. O dicho de otra manera "no todo lo que vamos a hacer nos gusta, pero es lo que podemos hacer por ahora. Y cuando se den las condiciones, lo hacemos". Porque ya sabemos que si ocupamos la idea de "lo haremos así o nos vamos" es algo que ha sido demasiado común en nuestros países y ya sabemos donde termina: en el fracaso.

Es cierto, lo anterior traza una línea muy delgada entre nosotros y la socialdemocracia, la política de lo posible del gobierno de Patricio Aylwin, o para ir más lejos, la política según Eduard Bernstein. La diferencia está en algo que hemos señalado varias veces, y que no debemos tener temor a considerar, la variable que debemos mantener al margen y siempre presente: la conciencia.

Alguien podría decir, ¿y cuál es la diferencia entre la socialdemocracia y la política del "Buen Resistir", que describes, si al final las cosas se evalúan por sus acciones en la práctica? La diferencia con la socialdemocracia es que para ellos, la política de lo posible es el horizonte con el que se van a manejar. Para el "Buen Resistir", el horizonte es más amplio y lo tengo siempre presente, y cada vez que puedo, me acerco un poco más a él. La lucha se da en un escenario abierto y siempre cambiante. Donde todas las formas de lucha son válidas y me articulo con todos quienes están a favor de los cambios, sean de donde sean. La diferencia con la socialdemocracia clásica, además, es que nosotros ya sabemos que la verdad absoluta no existe, que todo depende de la voluntad humana y que la posibilidad o no de avanzar en nuestra revolución es un acto de decisión y no una ley que operará por algún tipo de proceso político-económico-social determinista. Sin decisión no hay revolución. El futuro es indeterminado, es posibilidad pura. El futuro lo construimos nosotros.

En este contexto, el propio gobierno de Ecuador puede ser visto como en un proceso, que seguramente ni al propio presidente dejará conforme, pero es un proceso que controlamos y que al mismo tiempo debemos generar las condiciones para profundizar sus políticas e ir atenuando las posibles incoherencias que surjan, pero como dijimos, sin abandonar jamás los procesos desde abajo, ya que estos últimos no son y no deben ser contradictorios con los procesos institucionales desde la acción política del Estado. Ese es, por lo pronto, un posible desafío de un gobierno como el del presidente Correa.

 

 

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